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Blog dirigido a las personas que desean disfrutar de una vida feliz. Me gustaría escucharte y ayudarte a solucionar tu malestar.

La fibromialgia no es un enfermedad incurable sino un malestar que remite hasta desaparecer mediante la terapia psicoanalítica.

Existen muchas opiniones y teorías en relación a la denominada “Fibromialgia”, “Fatiga crónica” o “Dolor crónico no conocido”. Se experimenta como una sensación de profundo malestar que cursa con dolores en diferentes partes del cuerpo (cabeza, cuello, hombros, espalda, rodillas, lumbares), etc.

Quienes la sufren se quejan además de otros padecimientos, como insomnio, decaimiento, bajo estado de ánimo cercano a la depresión, etc. Se sienten sin fuerzas para afrontar la vida.

Las personas afectadas, mayoritariamente mujeres, antes de recibir este diagnóstico suelen haber hecho un largo recorrido por cantidad de especialistas médicos que les realizan numerosas pruebas relacionadas con su especialidad para descartar que los síntomas se deban a otras dolencias. Descartan así la posibilidad de que se padezcan enfermedades graves, tipo, ELA, etc., 

Una vez que los resultados de las pruebas realizadas garantizan al profesional médico que ningún órgano vital del paciente está dañado, pero, el sujeto sigue sufriendo dolores se les diagnostica que padecen "fibromialgia".

Actualmente no es una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Existen sin embargo diversas Asociaciones realizando campañas para conseguir que este Organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconozca este padecimiento como enfermedad y, además, como enfermedad crónica e incurable que dé derecho a quienes la padezcan a una pensión de invalidez.  

Hasta el día de hoy no se conocen las causas que provocan este malestar. Se le ha puesto así el nombre de "fibromialgia" a una dolencia de la que no se conocen cuáles son sus causas. Aunque las causas que originan este malestar no se conocen, desde el ámbito médico se medica. Se establece un "protocolo" igual para cada persona y se recetan medicamentos tipo Cymbalta, Lírica, etc., que ayudan a dormir pero provocan importantes efectos secundarios además de abrir el camino a una posible adicción a su consumo. 

Los enfermos relatan que mejoran un tiempo pero vuelven a recaer. Con el penoso y deprimente resultado  de no resolver su malestar sino agravarlo por el consumo de medicación inadecuada haciéndolo crónico. 

Otras personas rechazan esta medicación por los dañinos efectos que les provoca y recurren a terapias alternativas, masajes, yoga, etc. 

No encuentran solución porque desconocen la causa de su malestar.

El bebé nace con un organismo inacabado. Esto es así para que la madre sea capaz de transportar el peso de la criatura en el interior del útero. Si ocurriera de otra forma y se esperara a que su organismo estuviera acabado la madre no podría ser capaz de dar a luz a su criatura. Así cada uno de nosotros llegamos al mundo con una inmadurez en muchos de nuestros órganos que se va completando en los meses y años posteriores a nuestro nacimiento, gracias al cariño y atenciones proporcionados las personas que nos han cuidado, mimado, acariciado, atendido nuestras necesidades de todo tipo y además hablándonos, cantándonos nanas.

De esta manera, día  a día,  gracias a estos cuidados recibidos y al lenguaje de quienes realizan la función madre, el bebé consigue transformar ese organismo inacabado en "su cuerpo". Cuerpo atravesado por el lenguaje, diferente y único para cada persona. Este cuerpo no está compuesto sólo por órganos y huesos. Es también y en una parte muy importante “psique” “su psique”.

Es una diferencia fundamental de los seres humanos con los animales. Somos una unidad psicosomática. No podemos separar cuerpo y mente, ni siquiera aunque lo intentemos. No podemos dejar de pensar y estos pensamientos se reflejan en nuestro cuerpo cuando no son expresados en palabras. Cada uno poseemos un cerebro único, nuestra psique, que comienza a formarse dentro del seno materno y se va perfeccionando a partir del instante del nacimiento cuando se corta el cordón umbilical; esa unión tan especial con la madre, que ha servido al bebé de alimento durante los 9 meses de gestación, en el mejor de los casos.

Se conoce muy poco aún sobre el funcionamiento del cerebro humano. Sí se sabe que no aprovechamos ni la mitad de su potencial. También se confirma que es determinante en el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.  Así es que no podemos dejar de pensar y por esto mismo, si poseemos una estructura psíquica medianamente equilibrada, tampoco podemos dejar de sentir. 

En el ámbito médico se tiende a estandarizar al enfermo, olvidando que cada persona es única  e irrepetible y por  ello cada psique también. Los protocolos existentes son "normalizadores". Iguales para todos. Se obvia la subjetividad. Característica fundamental del ser humano.  

 

Las estructuras psíquicas tampoco son fijas. 

No puede recibir el mismo tratamiento una persona con una estructura psíquica neurótica que otra psicótica y dentro de la psicosis, el grado de ésta también implicará diferente consideración de su malestar. Una persona que no está diagnosticada como psicótica puede sufrir en su vida, por algún acontecimiento traumático, un brote psicótico que, una vez tratado, no se volverá a repetir. Otra persona puede sufrir un grado de psicosis tal que haga necesaria, de por vida, la medicación controlada por un profesional. 

Pero el protocolo que se aplica a los pacientes diagnosticados con fibromialgia no distingue esta casuística.

Los protocolos normalizadores no funcionan. No realizan un diagnóstico fiable. Expresar ideas y pensamientos propios precisa  tiempo y cada persona lo hace de forma diferente. Necesita su tiempo, su ritmo.

Por otro lado, la definición de dolor es difícil porque cada ser humano sentimos el dolor en un grado diferente. Cuando se escucha a las personas que padecen este mal, conmueve el padecimiento que expresan.  Su profundo malestar, que no corresponde a una causa orgánica. Porque la causa es psíquica.

Las personas que sufren este padecimiento tienen una sensibilidad especial a la vez que sufren una dificultad para explicarse a sí mismas sus emociones. Su malestar está profundamente arraigado a su forma de sentir los avatares que la vida les plantea. Cómo perciben, sienten y afrontan las vicisitudes de su día a día. 

Son emociones que hacen mella en su cuerpo, expresándose como dolor. Es una manera de canalizar a través del cuerpo, otros padecimientos que nunca han podido, o sabido expresar en palabras.

Tienen que ver también con ideas preconcebidas sobre uno mismo, grabadas en la memoria y aceptadas como verdaderas aunque sean erróneas. Hay muchas causas que pueden explicar un dolor en el cuerpo que no se corresponde con una lesión orgánica, y, en cada persona obedece a causas diferentes porque tienen su origen en sus propias historias vividas en la infancia que emergen por algún acontecimiento en la vida adulta desencadenando su malestar. Enlazan con fantasías, sentimientos de culpa, ideas preconcebidas sobre la sexualidad, las relaciones sexuales, la identificación sexual.  

Tienen que ver también con la calidad de vida familiar y de pareja. Altos grados de estrés. Sufrimientos de diversa intensidad padecidos o también experiencias demasiado placenteras pero prohibidas que nunca han sido expresadas en palabras, y, por ello, van dejando marcas en el cuerpo de cada uno.

Mi personal opinión, fruto de mi experiencia es que:

La fibromialgia no es una enfermedad incurable sino
un malestar que puede remitir hasta desaparecer 
a través de la palabra. 

Palabra/s que anteriormente son las que han marcado cada cuerpo provocándole dolor.

 

No hay porqué asumir como única posibilidad el discurso de algunos profesionales: 

"Acéptelo. Es lo que hay. Viva con su dolor. No tiene cura".

Existe solución. Una forma posible de eliminar estos "dolores sin causa orgánica" es utilizar el lenguaje y la lógica.  Hablar de ellos en la consulta de un psicoanalista que trabaja el caso por caso teniendo muy en cuenta la estructura psíquica de cada persona.

Llegando aquí, es la actitud y decisión de cada sujeto la que va a decidir su futura mejoría. 

  • Quien acepte que existe la fibromialgia y que no tiene cura se someterá a la medicación de por vida con sus consecuencias y defenderá que se reconozca como enfermedad incurable.
  • En el otro extremo, quien no esté conforme con este diagnóstico y quiera trabajar en su propia curación, siempre tiene la posibilidad de acudir a una terapia psicoanalítica en donde podrá utilizar el lenguaje. Hablar en total libertad de todo aquello que nunca se ha permitido decir y expresar, o que ha sabido en algún momento pero ha reprimido, olvidado, y le está causando el malestar que se refleja en su cuerpo.

Es responsabilidad de cada persona elegir cómo quiere afrontar su curación.