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Blog dirigido a las personas que desean disfrutar de una vida feliz. Me gustaría escucharte y ayudarte a solucionar tu malestar.

Sorprendentemente, o intencionadamente, publica el diario EL PAÍS, en abril de este año 2017, en la sección Economía y Negocios una noticia que tiene mucha relación con la CONCILIACIÓN FAMILIAR:  

“EL GASTO EN BAJAS DE PATERNIDAD EN ESPAÑA SE HA ELEVADO A UN 63% HASTA MARZO”.

Este aumento se debe al pacto entre el Gobierno y Ciudadanos por el que se amplía a “cuatro semanas” el permiso por paternidad, frente a las dos semanas establecidas anteriormente por la Ley, y las 16, que se conceden por el permiso de maternidad.

Se indica cómo la mayor parte de los padres hacen uso de esta excedencia, lo que se achaca, ¿”al final de la crisis”?, ¿”el menor miedo a perder el empleo”?, ¿”las mayores facilidades que dan las empresas”? y, a una mayor concienciación social. 

A continuación se expone la propuesta de la Comisión Europea que estudia, aprobar una nueva directiva para que cada progenitor pueda disfrutar de un permiso adicional de cuatro meses retribuidos con el fin de poder atender a los hijos, así como que los padres puedan acordar unas condiciones más flexibles en el trabajo hasta que el niño alcance 12 años de edad.

Se juega con la demagogia y el equívoco. ¿A qué país se refieren? ¿Dónde está el “final de la crisis”? ¿Qué jóvenes son los que no tienen miedo a perder el empleo? ¿Qué empresas dan facilidades? Estoy rodeada de gente joven con “contratos precarios” que día  a día sufre sus consecuencias lo que se manifiesta en multitud de síntomas. Las madres que eligen reducir su jornada para cuidar a sus bebés son “condenadas al olvido” por la mayoría de empresas. 

La lectura del artículo abre la duda sobre si se está en contra, o, a favor, de este cambio “a mejor” que amplía el permiso de paternidad, cambio, a todas luces positivo para la conciliación familiar y, sin embargo, todavía insuficiente, e incluso, muy lejano, aún, de lo que se ha conseguido en otros países europeos como Suiza, Finlandia o Dinamarca.

Es una pena porque lo que está en juego es la importante labor que supone la FUNCIÓN DEL PADRE tiene, a la hora de contribuir junto con su pareja al desarrollo de su hijo/a durante los primeros años de su vida.

Los seres humanos nacemos inacabados. El bebé, para sobrevivir, necesita el amor y cuidado de una persona con la que pueda establecer el sentimiento de apego que le aporte la seguridad necesaria para su desarrollo psíquico y físico como persona. Esta función corre a cargo, en un primer momento, de la madre “biológica” o, en su defecto, quien ejerza este rol.

La constitución de nuestra estructura psíquica (neurosis, psicosis, perversión) se  produce en los tres primeros años de vida. Hasta que el bebé puede acceder al lenguaje, lo que ocurre, si todo va bien, entre los 2,5 a 3 años de su vida, éste sólo puede comunicarse a través de sus gestos, del llanto y los gritos.  Por eso, es preciso dedicarle todo el tiempo que sea necesario para atender a sus necesidades, y, en el momento en que éste las demanda.  

No es por capricho que un bebé llore, o no pueda dormir, algo le ocurre, él no puede expresarse de otra forma y es responsabilidad de los padres atenderle para, primero, rebajar la angustia que sufre el niño que es grande, y, segundo, lograr adivinar qué le ocurre, si tiene gases, si le duele algo, si necesita comer, o si precisa que le cojan en brazos, sentir el contacto físico de otro ser humano, que le mezan en brazos (porque añora esa sensación de cuando estaba dentro del seno materno), etc. 

Durante los 9 meses de embarazo, dentro del seno materno, si todo va bien, el bebé vive en una especie de “paraíso”, tiene todo lo que necesita en el preciso momento en que lo quiere, no tiene que esperar. 

Pero una vez que ha nacido, ya fuera de la madre, no puede acceder a ello, a no ser, que alguien (la madre u otro) se lo dé. Para el bebé no existe medida del tiempo. Unos minutos en darle respuesta los siente en un principio como una eternidad y supone una gran angustia.  Es importante ir atendiendo a su demanda, que siempre es demanda de amor, con tranquilidad, sin agobios, sin anticiparse,  para ir  poco a poco calmando su angustia.

Si el apego madre bebé es fundamental durante los primeros meses de vida también es muy importante que exista una separación gradual entre ellos. La madre debe poner de su parte pero, ahí, entra en juego la labor del padre. Él debe poner su granito de arena en esa convivencia familiar.

Tiene que estar presente para mostrarle a su hijo el amor que siente hacia él, jugar, compartir, pero también que desea a su mujer (la madre del bebé). 

Debe establecer las normas que el niño/a debe aprender y cumplir. Mostrar al bebé que él es una figura importante en la familia, que quiere y desea a la madre y, que, a su vez, es deseado y querido por ella. Así, el niño/a,  día a día va madurando y comprendiendo cuál es su lugar, que hace el número tres en el grupo familiar. 

El padre, de esta manera, abre la posibilidad de que el hijo reconozca que no es la única persona de interés para la madre. Que la madre desea y necesita la compañía y la relación con el padre. La pareja es la formada por los dos padres. Es difícil de aceptar para el niño pero fundamental para lograr una estructura psíquica neurótica que es la más equilibrada que el ser humano puede disfrutar.

Por eso es tan importante el aumento del permiso de paternidad para que la relación del padre con el hijo/a sea cercana desde los primeros días de su vida. 

Y por ello, sería más adecuado que el título de la noticia hubiera sido:

“EL GASTO EN BAJAS DE PATERNIDAD EN ESPAÑA SÓLO SE HA ELEVADO A UN 63% HASTA MARZO”.